A lo que puedes llegar con un poco de tino en tus viajes interestelares. Es ciencia ficción pura y llena de humor, tanto, que casi parece película para niños, un momento, pero si ¡es de Disney!. Todos esos personajes fantásticos, esos extraterrestres horrorosos y naves especiales increíbles son delicia de los mocosos que abarrotaron la sala cuando la miré, de hecho. Pero sí, es suficientemente divertida para verla como pseudo-adulto, me recordó un tanto a ‘The never ending story’, no sé porqué.
Arthur Dent se acaba de enterar que su mejor amigo es de otro planeta y que ahora tienen que agarrar un “aventón” pues la tierra tiene 12 minutos para ser destruida por una horrible raza extraterrestre terriblemente burocrática y de peor poesía. Y aquí empieza todo, de raite en varias naves espaciales y dirigidos por la improbabilidad caen en planetas exóticos y extraños. Tienen que lidiar con el pesado del presidente de la galaxia y con Marvin, un robot maniaco depresivo. ¿Un robot que sufre de depresión? ¿Qué más puedes pedir?

